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lunes, 8 de marzo de 2010

Por la fe Dios había de justificar a los gentiles‏


Abraham
creyó [al oír y obedecer la voz de] a Dios, y le fue contado por
justicia.


 7 Por lo tanto, sabed que los que se basan en la fe son hijos de Abraham.
 8 Y la Escritura, habiendo previsto que por la fe Dios había de justificar a los gentiles, predicó de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: "En ti serán benditas todas las naciones."


Gálatas 3

 1 ¡Oh gálatas insensatos, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado como crucificado! ¿Quién os hechizó?
 2 Sólo esto quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por haber oído con fe?
 3 ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado en el Espíritu, ¿ahora terminaréis en [las obras de] la carne?
 4 ¿Tantas cosas padecisteis en vano, si de veras fue en vano?
 5 Entonces, el que os suministra el Espíritu y obra maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por el oír [lo que se le dice] con fe?1
 6 De la misma manera, Abraham creyó [al oír y obedecer la voz de] a Dios, y le fue contado por justicia.
 7 Por lo tanto, sabed que los que se basan en la fe son hijos de Abraham.
 8 Y la Escritura, habiendo previsto que por la fe Dios había de justificar a los gentiles, predicó de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: "En ti serán benditas todas las naciones."
 9 Desde luego, los que se basan en la fe son benditos junto con Abraham, el hombre de fe.
 10 Porque todos los que se basan en las obras de la ley están bajo maldición, pues está escrito: Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la Ley para cumplirlas.
 11 Desde luego, es evidente que por la ley nadie es justificado delante de Dios, porque el justo vivirá por la fe.
 12 Ahora bien, la ley no se basa en la fe; al contrario, el que hace estas cosas vivirá por ellas.
 13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),
 14 para que la bendición de Abraham llegara por Cristo Jesús a los gentiles, a fin de que recibamos la promesa del Espíritu por medio de la fe.
 15 Hermanos, hablo en términos humanos: Aunque un pacto sea de hombres, una vez ratificado, nadie lo cancela ni le añade.
 16 Ahora bien, las promesas a Abraham fueron pronunciadas también a su descendencia. No dice: "y a los descendientes", como refiriéndose a muchos, sino a uno solo: y a tu descendencia, que es Cristo [refiriéndose a los descendientes de Abraham].
 17 Esto, pues, digo: El pacto confirmado antes por Dios no lo abroga la ley, que vino 430 años después, para invalidar la promesa.
 18 Porque si la herencia fuera por la ley, ya no sería por la promesa; pero a Abraham Dios ha dado gratuitamente la herencia por medio de una promesa.
 19 Entonces, ¿para qué existe la ley? Fue dada por causa de las transgresiones [del pecado], hasta que viniese la descendencia a quien había sido hecha la promesa. Y esta ley fue promulgada por medio de ángeles, por mano de un mediador.
 20 Y el mediador no es de uno solo, pero Dios es uno.
 21 Por consecuencia, ¿es la ley contraria a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si hubiera sido dada una ley capaz de vivificar, entonces la justicia sería por la ley.
 22 No obstante, la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa fuese dada por la fe en Jesucristo a los que creen.
 23 Pero antes que viniese la fe, estábamos custodiados bajo la ley, reservados para la fe que había de ser revelada. [la fe viene cuando Jesús, el autor de la fe, se la revela al hombre, (por revelación).]
 24 De manera que la ley ha sido nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados por la fe.2
 25 Pero como ha venido la fe [obedecer los mandamientos que oímos del Espíritu de Dios],3 ya no estamos bajo tutor. [La fe no es una creencia en Jesús basada en la veracidad histórica de la Biblia; la fe es oír la palabra de Dios desde el interior de su corazón, porque la fe es un don de Dios y viene por revelación de Jesucristo. Pablo además nos dice: si (y cuando) sois guiados (inducidos, ordenados, ordenados) por el Espíritu, no estáis bajo la ley, Gal 5:18.]
 26 Así que, todos sois hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús,
 27 porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo4 os habéis revestido de Cristo.
 28 Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
 29 Y ya que sois de Cristo, ciertamente sois descendencia de Abraham, herederos conforme a la promesa.



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1 El que os suministra el Espíritu y obra maravillas entre vosotros,
¿lo hace por las obras de la ley o por el oír con fe?

Pablo explica que el oír y la fe son una cosa, son lo mismo. Su fe es puesta en evidencia por la obediencia a lo que oye que el Espíritu le mande hacer. La fe viene por el oír la palabra, la cual está en su corazón; fe es oír a Jesús, quien es la palabra de Dios, que habla desde el interior, y creer que es el Señor quien le habla; esto es creer en Jesús.

Esto define la fe real y nos da un entendimiento de las referencias que hablan acerca de purificar sus corazones por la fe, lo cual se logra con el poder milagroso de Dios, liberado de la fe real, oyendo y obedeciendo.

Maravillas entre vosotros vienen por la fe en lo que usted ha oído.

 A menos que seamos guiados por los mandamientos que la voz del Espíritu de Dios nos de (cuando venga la fe), la ley es nuestro tutor.
 Una vez que podamos oír los mandatos del Espíritu, nos enfocaremos en obedecer lo que el Espíritu nos mande. Típicamente toma de semanas a meses hasta que usted comience a escuchar la voz del Señor, aún cuando esté escuchando todos los días. Durante este tiempo de espera para llegar a estar bajo la dirección del Espíritu, seguimos la ley moral externa lo más que podamos: no robar, mentir, engañar, codiciar, tomar el nombre del Señor en vano, etc. El poder de Dios para purificarnos es liberado por la fe en lo que usted oiga al Señor decir en su corazón; la fe es creer que fue dicho por el Señor, y la fe es obedecer cualquier mandamiento o enseñanza.
 La ley ha sido nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados por la fe.
A menos que estemos bajo el control de Espíritu de Dios, la ley externa es nuestro tutor, que nos recuerda nuestros defectos. Eventualmente la ley se cumplirá en nosotros; Cristo debe cambiarnos para llegar a ser como él, para que nosotros también cumplamos la ley.
Debemos pasar por el tiempo de impureza, buscando la pureza, con la ley declarándonos nuestras deficiencias y transgresiones, lo cual nos duele, y resulta en que seamos motivados a buscar la ayuda divina para cambiar.

Si ignoramos la ley y sus requisitos de buena conducta, que nos recuerda que busquemos la ayuda de Dios para quitar el pecado , de modo que estemos desesperadamente amarrados al pecado, entonces la condenación del pecado continuará por seguro.

De modo que caminamos por la ley moral externa que es idéntica a la ley interior del corazón, hasta que seamos guiados por los mandamientos que escuchamos y oímos del Señor. Por medio de nuestra obeciencia, somos justificados por la fe.

A medida que obedecemos, Cristo escribe cada unos de sus mandamientos en nuestro corazón hasta que la más pequeña semilla de mostaza crece hasta ser el árbol más grande y hasta que estemos completamente leudados. Al llegar a ser puros, entramos en el reino de los cielos y el amor de Dios es perfeccionado en nosotros. Como dijo Pablo en Rom 2:10: gloria, honra y paz a cada uno que hace el bien.
La luz del espíritu se cruza con la mente, el espíritu y la voluntad carnal, los cuales viven en desobediencia, y no están dentro de la ley del espíritu. Ví que esta ley era el amor puro de Dios que estaba sobre mí, y por el cual debo pasar, aunque fuí afligido mientras estaba bajo ella; porque no podía estar muerto a la ley sino a través de la ley, la cual juzgó y condenó aquello que debe ser condenado.
Veo que muchos hablaban de la ley, quienes nunca supieron que la ley era su guía; y muchos hablaban del evangelio de Cristo, quienes nunca conocieron la luz y la inmortalidad en ellos que es traída por la luz. Ustedes, los que han estado bajo este guía, y la condenación de ella, conocen estas cosas; porque aunque el Señor en ese día me reveló estas cosas en secreto, han sido desde entonces publicadas por su espíritu eterno, como si estuvieran encima del techo de una casa. Y a medida que usted es llevado a la ley, y a través de la ley para morir a ella, y testifica que la justicia de la ley se cumple en usted, usted después llegará a conocer lo que debe ser llevado hacia la fe, y por la fe desde abajo de la ley; y permaneciendo en la fe, cuyo autor es Cristo, y usted tendrá paz y acceso a Dios.

 Pero como ha venido la fe, 3:25, reservados para la fe que había de ser revelada, 3:23.


De modo que la fe es oír la palabra en el interior, y creer que es el Hijo de Dios quien está hablando con usted, y después guardarla [obedecerla, practicarla], repetidamente — lo cual otorga la bendición del amor perfeccionado de Dios dentro de usted, y usted está en Cristo y en Dios.

El cristianismo quiere que usted crea que el oír a alguien hablar las palabras de la Biblia es oír la palabra de Dios, y si usted las cree, usted es un "creyente." Pero esto sólo resulta en una creencia en un libro y fe en las palabras de un libro. Sin embargo Pablo nos ha dicho que la fe viene por el oír la palabra, quien es Jesús, y esta palabra está en nuestro corazón; de modo que para tener una fe real, usted debe oírla en el interior y creer que la persona que usted está oyendo es el Hijo de Dios; y creer lo suficente como para obedecer completamente.

El poder de Dios es prometido para librarlo [separarlo] de sus pecados, lo cual es salvación. Usted es salvo por fe, y por fe su corazón es purificado; pero obviamente al comienzo de la fe usted no está purificado, ni es salvo.

 Pablo aquí hace distinciones en su audiencia: "todos los que fuisteis bautizados en Cristo."
Hay un Señor, una fe, un bautismo. El verdadero bautismo del Espíritu Santo, el único necesario, circuncida el corazón, al hundir el pecado y la iniquidad, y quita el cuerpo de muerte y pecado de la carne de manera que estamos sin pecado; un bautismo en la muerte de Cristo.
El Espíritu santo también fue recibido con la imposición de manos de los apóstoles. Esto parece ser similar a la manera en que Jesús le dio el Espíritu a sus apóstoles cuando sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. Juan 20:22.
Pero los apóstoles no recibieron el bautismo de fuego hasta el Pentecostés, cuando recibieron el poder:

Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8. Los discípulos ya habían recibido el Espíritu Santo cuando Jesús sopló sobre ellos (la referencia anterior de Juan 20:22) y les dijo que fueran a Jerusalén a esperar el poder, que se describe de la siguiente manera:


Los apóstoles tenían el poder de la "imposición de las manos", al cual se le llama el baustimo del Espíritu Santo; pero este no era el bautismo de fuego que quemó la paja, (que quema el pecado), el cual ocurre al final de la caminata, no al principio. Este poder estaba limitado a aquellos que estaban en el reino de Cristo, habiendo recibido poder de lo alto.
Estos hombres entonces cuidaron su rebaño, corrigiendo, advirtiendo, exhortando, rebrobando, encomendando — para asegurar que ellos estuvieran en el camino verdadero, y para que no fueran seducidos por el engaño del pecado.
Hoy en día, no tenemos hombres tan perfectos, puros, santos, vigorizados, que puedean hacer lo mismo.

Por lo tanto, cada hombre es desarrollado completamente por el Espíritu Santo, probado, y después sellado con el depósito de garantía del Espíritu, la promesa de la finalización que ocurre en la segunda venida del Señor.
El desarrollo de los hombres por el Espíritu Santo sin alguien que supervise físicamente, es necesariamente un proceso mucho más selectivo; que toma mucho más tiempo, y que también es muy selectivo para asegurar que cualquier hombre, sin un supervisor terrenal, no se desvíe del camino después de recibir el depósito de garantía — trayendo así una gran vergüenza a la verdad.


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